Escuela en el sur de Quito y parte de Maristas Ecuador, somos una comunidad de Educación Católica que acompaña a niñas, niños y jóvenes con cercanía, valores y aprendizajes significativos.
Vivimos el carisma de San Marcelino Champagnat: presencia, sencillez, amor al trabajo y espíritu de familia; formando buenos cristianos y honrados ciudadanos.
El rumbo que orienta nuestra propuesta educativa.
La Escuela Fiscomisional “Marcelino Champagnat”, pretende ser una comunidad educativa evangelizadora, que forme personas capaces de enfrentar la posmodernidad, los avances tecnológicos y la globalización, con una actitud que demuestre valores de solidaridad, servicio, reflexivos, creativos, responsables de sus actos; y que con sabiduría se esfuercen en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Además, desde su propuesta pedagógica da respuesta a las necesidades de la comunidad educativa, pues busca la calidad educativa desde la aplicación de modelos educativos innovadores; docentes que acompañan a los estudiantes desde la pedagogía de la presencia fundamentado en nuestro Patrono Marcelino Champagnat.
La Escuela Fiscomisional “Marcelino Champagnat”, es un establecimiento educativo fiscomisional que entiende a la educación como un proceso de formación integral de la persona, por lo cual forma estudiantes reflexivos, justos, investigadores, innovadores, capaces de enfrentar las dificultades de la sociedad; además, desde la Filosofía Marista se pretende que vivan diferentes valores humanos y espirituales, que tengan una responsabilidad cristiana y ciudadana, con la finalidad de ser agentes de cambio en la transformación de la sociedad ecuatoriana y del mundo.
Lo que se vive en el aula, los patios y la comunidad.
En Maristas Quito, nuestra educación va más allá de lo académico. Nos guiamos por las Tres Violetas: Humildad, Sencillez y Modestia, pilares que heredamos de San Marcelino Champagnat. Fomentamos un Espíritu de Familia donde cada estudiante es valorado por quien es, promoviendo la Solidaridad y la Justicia como motores de transformación social.
Huellas que explican por qué hoy somos lo que somos.
El Origen: Un Sueño en el Corazón de Francia (1817) La historia comienza en el pequeño pueblo de La Valla, Francia. Ante la falta de educación y valores en la juventud de la posguerra, San Marcelino Champagnat funda la congregación de los Hermanos Maristas. Su visión era clara: formar “buenos cristianos y virtuosos ciudadanos” a través de una pedagogía basada en el amor, la sencillez y la presencia.
La Expansión: Un Carisma sin Fronteras Lo que comenzó con dos jóvenes en una casa humilde, pronto se convirtió en un movimiento global. La metodología marista, centrada en las “Tres Violetas” (Humildad, Sencillez y Modestia), se extendió rápidamente por Europa y, más tarde, cruzó el océano para sembrar semillas de esperanza en América Latina.
Llegada al Ecuador: Creciendo en Tierra Fértil La cadena de desenlaces en nuestro país inicia con la llegada de los primeros Hermanos, quienes establecieron las bases de una educación que combina la excelencia académica con el compromiso social. Desde entonces, la Provincia Norandina ha sido el pilar de esta misión en Ecuador, adaptándose a las necesidades de cada época.
Actualidad: Innovación y Pedagogía de la Presencia Hoy, la Escuela Fiscomisional “Marcelino Champagnat” es el resultado de esa herencia histórica. Hemos pasado de las aulas tradicionales a laboratorios tecnológicos y proyectos innovadores como el de Lecto-Escritura, manteniendo vivos los movimientos pastorales SEMAR y GAMA. Nuestra historia no es solo el pasado; es el compromiso diario de educar con el corazón.
“Para educar bien a los niños hay que amarlos y amarlos a todos por igual.”
San Marcelino Champagnat
La Pastoral acompaña procesos de fe, servicio y proyecto de vida al estilo marista.
El deporte formativo fortalece disciplina, trabajo en equipo y bienestar integral.
Agenda una visita y conoce cómo se vive el espíritu marista en Quito.
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